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miércoles, 28 de diciembre de 2011


(Escuchar el tema mientras lo leéis)

No sé que me está pasando. Hace unos días que estoy muy rara. Me acabo de despertar pero siento que he estado viviendo en otro sitio durante mi sueño ¿qué me pasa?…
Todo esto empezó antes de que me internaran en el psiquiatrico tras el problema con las drogas y con el supuesto asesinato de Leopardo… la gente sigue sin creerme, juro que se transformó en un animal e intentó devorarme, yo solo me protegía. Ellos dicen que fueron las drogas, que me hicieron enloquecer, pero no les creo, yo estaba allí y sé lo que vi.
¿Por qué me ha tocado vivir esta vida? Si realmente hay un señor… conmigo se está divirtiendo mucho… ¡No soy tu puta marioneta! ¡Déjame en paz!
En el sueño de ayer ayudaba a un hombre llevándolo al hospital, estaba muy hinchado. Habían montones de animales guiñando los ojos y una mujer muy extraña, no me parecía humana. También vi una especie de rey mago dando regalos a la gente, un tío robando unas letras del cartel de Bershka… Creo que al final van a tener razón y es que voy a estar loca de verdad.
Veo un guardia civil a través del mirador de mi puerta ¿qué hará aquí?… mejor me acuesto, no me encuentro muy bien.
¿Hola? ¿hay alguien ahí?… ¿por qué está todo tan oscuro? mi puerta está abierta, voy a mirar fuera. El pasillo también está a oscuras. ¡ay! mierda, me he caído ¿pero qué es esto? no, no, no… ¿qué hacen estos cuerpos por el suelo? no, no, no… ¿qué está pasando aquí? ¿están todos muertos? Esto no pinta bien, nada bien. Necesito salir de aquí ahora mismo. Aquí está la puerta de la entrada, a ver si se puede abrir - CLAK! - perfecto está abierta, mejor me piro de aquí… pero, pero qué esto, que es esta espiral… me está atrapando, me engulle… aaaaaahhhhh!
¿Dónde estoy ahora?
- Hola Esperanza.
¿Quién eres?
- Soy Alberto, tu creador.
¿Pero qué narices dices? estoy soñando ¡Quiero despertaaaaar!
- Es cierto estás soñando, pero no es tu sueño, si no el mío. Eres producto de mi imaginación y éste, es tu final. Por ahora no tengo que escribir ni pensar más en ti. Gafe y Sao también son invenciones de otras compañeras con las que estoy haciendo esta práctica, de ahí que hayas tenido una conexión con ellos.
(mientras llora) Esto no me puede estar pasando… no puede ser verdad.
- Lo siento pero así es. Pero no te preocupes, me ha gustado mucho pensar en tus vivencias así que, seguramente, vuelvas a saber de ti misma dentro de poco. No tenemos mucho más tiempo, tengo que acabar ya contigo ¿quieres decir alguna última palabra?
- No vuelvas a jugar nunca con la vida de los demás… es una mierda saber que todo lo que has hecho en tu vida, ha sido porque tú querías que fuera así...



lunes, 26 de diciembre de 2011

El olvido 4




Esta carta va dirigida a mis padres Gustavo y Susan. Me dirigo de esta manera ya que me encuentro lejos de la India, lugar donde se encuentran ellos .
Hola mamá y papá, soy yo, Beatriz, quería deciros que me encuentro muy bien y que ya he comenzado el curso. Los compañeros de piso son encantadores, María aunque parezca un maniquí ya que se pase todo el día mirándose al espejo y probándose ropa es un encanto de niña y Joaquín pegado siempre al teléfono es la alegría de la casa, él es el que nos hace sonreir cuando estamos pasando malos momentos,es muy divertido y se puede confiar en él, algo que es muy importante cuando no tienes a nadie de los tuyos cerca.
Quería recordaros lo importante que sois para mí, que a pesar de la distancia os tengo en mi pensamiento cada momento y me gustaría agradeceros lo que haceís por mí…ya que si no fuera por vosotros no podría estar realizando mi sueño realidad.
Espero que nos veamos pronto y que sigais tan unidos como siempre.

Un abrazo muy fuerte. Os quiere Beatriz.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Mucho en común 2

Radiante. Así estaba mi gran archienemigo de la gran pantalla en el día de ayer. Sin embargo, en ese momento se había convertido en mi mayor aliado, pues necesitaba leer el periódico y, como todos sabréis, no hay mejor momento que leerlo por la mañana, a la luz del sol mientras disfrutas de uno de los mejores desayunos que has tomado nunca, sentado en la terraza de una cafetería. Y más ahora en invierno que, con el frío que hace, se agradece su calorcito.

No pude evitar escupir el sorbo de café que aún tenía en la boca al leer el titular de la página 5. Un terremoto había asolado Venezuela, principalmente su capital, Caracas. El desastre había congregado a multitud de bomberos para salvar cuantas vidas pudieran. Pero ahí no acababa todo. Según los expertos, preveían que algunas réplicas de este terremoto podrían afectar a gran parte de los Estados Unidos.

"¡Tengo que pirarme de aquí!" Pensé en voz alta al leer tal noticia. Y para colmo, al ignorante del camarero, en lugar de irse como estaba a punto de hacer yo, no se le ocurrió otra cosa que soltarme un "Paga antes de pirarte". Sólo tenía dos cosas claras en ese momento. Que debía irme cuanto antes y que el camarero ni siquiera había ojeado el periódico.

Fui a casa y, cuando había hecho la maleta, miré el mapamundi que tengo colgado en mi dormitorio en busca de un lugar alejado. "¿África? No, demasiado calor. ¿China? No, odio el arroz y los tallarines. ¡Lo tengo! ¡Argentina!"

Tener que acostumbrarme a celebrar la navidad en la piscina era un mal menor comparado con el resto de sitios, por lo que fui al aeropuerto y cogí el primer avión con rumbo a la Patagonia argentina.

"Se nos han terminado los billetes hacia Buenos Aires. ¿Le sirve un viaje a Tierra del fuego?" Me dijo la señorita que me atendió."A Argentina, me da igual dónde", contesté.

Lo primero que se me ocurrió al subir al avión es que, quizá, no sería tan buena idea irme a Argentina... ¿Salir de EEUU para ir "Tierra del fuego"? ¿Cambiar un "posible" terremoto por arder como en el infierno?

Durante el viaje, me asomé por la ventana del avión cuando el piloto avisó de que estábamos pasando por Venezuela. Miles de soldados custodiaban las inmediaciones de la zona más afectada del país.

Al llegar a Tierra del Fuego, me dí cuenta de que no era lo que me imaginaba, por lo que me quité un peso (y un disgusto) de encima.

Al llegar, pregunté cómo llegar al hotel y la respuesta fue: "Ché, vos si agarrás ese colectivo shegarás al Hotel Fuego del Sol". No había entendido nada, pero vi un autobús pasar y lo cogí sin pensarlo dos veces. Pagué 1 peso por el viaje y me senté al lado de un caballero con un sombrero que portaba un... ¿erizo? como mascota.

Qué gente más rara estos fueguinos...

martes, 13 de diciembre de 2011

El olvido 3

No sé, por qué, ni cómo, ni cuando, yo, un señor amargado, que no tenía ilusión por nada de esta vida, comenzó a ilusionarse; pues conocí a alguien especial, a alguien que sin darme cuenta formaba parte de mi vida, me alegraba, me llenaba de pensamientos positivos, y me hacía sentirme único y especial cuando estaba a su lado, y eso para mí es lo más importante.

Ya no sentía ese dolor que había sentido anteriormente, no, ya no estaba dentro de mí, ya no me sentía como un simple maniquí al que le pueden tratar de cualquier forma, sin reparo, a empujones y a patadas. Sino que, ahora, era un ser lleno de vitalidad, con muchas ganas de poder disfrutar todo aquello que me esperaba.
Pues un día, hasta ahora el más feliz de mi vida, hablando con esa chica, la cual ahora es especial; por las orillas del mar de la India, nos encontramos con una pitonisa, que se empeño en leerme la mano, no sé por qué pero acepté, pues presentía que algo bueno tenía que decirme. Y, así sucedió, me dio la noticia más feliz de mi vida: pues sería padre, de una hermosa hija y este lo tendría con esta mujer que estaba cerca de mí, a mi lado. A partir de aquel día, me di cuenta, que la felicidad puede llegar en cualquier momento, que debemos siempre perseguir nuestros sueños, pues el día menos pensando todo cambia a mejor.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Riama salió de su casa como cada mañana con su pequeña mochila marrón y su amplia sonrisa. Era su novena entrevista en esa semana, pero esta vez sería distinto, esta vez le darían el trabajo, estaba segura.
A Riama le gustaba pararse a mirar todos los escaparates que encontraba a su paso. Si alguno le gustaba en especial, podía quedarse hasta 15 minutos mirándolo. Pero ese día llegaba tarde por lo que decidió acelerar el paso y no pararse en ningún escaparate.
Riama miró el reloj, le quedaban 15 minutos para comenzar la entrevista y estaba a sólo dos calles del lugar donde la habían citado, de modo que decidió bajar el ritmo. Pensó que como iba tan bien de tiempo podría detenerse un instante a comprarse un café pues la noche anterior no había dormido muy bien. Decidió detenerse en una pequeña cafetería situada en la esquina de la calle que había justo antes de llegar al lugar de la cita. Al salir, escuchó un sonido extraño, parecía un bebé llorando. Se quedó callada durante un instante para tratar de escuchar de nuevo aquel extraño ruido y ver de qué se trataba. A los pocos segundos lo volvió a escuchar. El sonido venía de detrás de unas cajas de cartón que había apiladas entre unos contenedores. Riama, que siempre ha sido muy curiosa, se acercó a ver qué era aquello que hacía ese ruido tan raro. Apartó un par de cajas y pudo ver al fin de qué se trataba. Era un cachorro, el cachorro más bonito y tierno que había visto en su vida. Riama cogió al cachorro en brazos y se enamoró de él al instante. Sabía que no podía dejarlo allí pues podría morir de hambre, de frío o incluso atropellado y que si lo llevaba a la perrera no se harían cargo de él, de modo que decidió llevárselo a casa.
Riama cambió la dirección de su trayecto. Habría perdido un trabajo, pero había ganado un amigo.

viernes, 9 de diciembre de 2011

El olvido 2



Un día de estos, en los que me despierto después de media jornada laboral, recuerdo un viaje muy largo, del que llegué hace poco; me encuentro allí, en aquella casa alejada de la India donde la gente se marcha a estar solo, a vivir ese momento de paz interior, de reflexión y es ahí donde estoy yo;  repartido entre dos mundos, dos oficinas muy diferentes, por un lado un caso de una joven con ganas de desconectar y por otro un señor que piensa que su vida ya no tiene solución que ha desperdiciado los años y que esto se acaba.
 ¿Y qué hago yo? Ponerme manos a la obra, ¡hay mucho trabajo por delante!
Odio tener que relacionar vidas tan… ¿Cómo definirlas? Paralelas, tal vez.  Pero esta noche es especial, tengo esa sensación de que lo más insignificante para los dos los puede unir, crear un lazo entre ellos, eliminar esos problemas y conseguir cumplir sueños.
Ahí está la solución, un simple maniquí, hay veces en la vida en que eres el títere de todo el mundo, el maniquí al que le ponen, le quitan cosas, le dan abrazos y besos, pero también patadas y empujones. Un maniquí al que le quitan un brazo y su alrededor no siente su dolor, pero él lo lleva por dentro. Pues que mejor manera de unir estos dos mundos paralelos que creando uno en el que cuelguen todo lo que quieran borrar de su recuerdo, es decir, de mi oficina, dejando paso a los buenos momentos que quedan por vivir.
Y así sucedió, este objeto unió la vida de estas  dos personas, comenzaron a contarse sus cosas, a crear ese maniquí donde dejaron su pasado, comenzando un futuro prometedor.

jueves, 8 de diciembre de 2011

VIAJE PERFECTO 1


Me parece que nunca pensé en dejarlo todo. Nunca lo pensé tanto como ahora, algo en mi interior me quemaba.

No sabía que hacer.

Decidí ir a una casa que había en la montaña cerca de un pueblo muy bonito llamado Morella. De pequeño solía ir mucho a ver unos familiares de mi abuela, cosa que no haría esta vez.

La casa no era mía, que más hubiese querido yo, tener algo MIO que no se hubiera quedado la "chupasangre". Era de la inmobiliaria para la que trabajaba y ¿quién sabría en mi trabajo si alguien iba o no?

No era la primera vez que lo hacía, ya lo había hecho en varias ocasiones sólo que esta vez el motivo era muy diferente. Necesitaba pensar, buscar soluciones, buscar motivos para seguir...; los tratamientos ya no me hacían nada.

Llevaba mucho tiempo así, debí dejarlo en su momento, a los 6 meses ,ya me lo dijo el psicólogo que mas tiempo acabaría por hacerme una dependencia total.

Intenté dejarlo en muchas ocasiones pero a la hora de dormir aparecían los temblores, palpitaciones, sudores fríos y pesadillas. Eso era lo peor, pesadillas diarias que me hacían delirar y no saber donde estoy, si estoy despierto o dormido ...¿cómo podía seguir aguantando esta situación? ¿por qué no veía que no es bueno depender de algo? Esperaba que mi retiro en Morella me hiciera despertar de mis pesadillas.

Otra vez me vino su imagen a la cabeza, ¿podría ayudarme si la volviera a ver? No lo creo.

El viaje se me hizo corto. Me planté sólo en cinco horas. Me costó encontrar la casa pues estaba más cerca de la montaña de lo que yo pensaba.

Llegué y no había nadie, como había supuesto. La casa necesitaba una limpieza pero no estaba por la labor...




lunes, 5 de diciembre de 2011

MUCHO EN COMÚN 1

“Vamos, viejo… Dejáme, Diego, que te quite el bozal. Veo que la pasó durmiendo…". Don Eduardo hablaba a su amigo, agachado delante de él mientras le frotaba enérgicamente el lomo con las dos manos. Hasta pequeñas chispas saltaban en la semioscuridad. Él también se desentumeció estirando todos los músculos de la espalda, acomodándose la chaqueta de piel y la pequeña rosa del ojal. El viaje había sido un poco agitado.



Un erizo.

Muy poca gente viajaba ya con otras especies animales diferentes a la suya. Sólo estaban ellos dos en la pequeña sala del aeropuerto, el guardia de turno…¿y un erizo? Sí, lo era. Dentro de una pequeña jaula sobre una mesita auxiliar de esas plegables, tras el mostrador.


Diego comenzó a menear la cola, casi imperceptiblemente.

Los tres salieron de la sala velozmente en dirección al colectivo que salía hacia la ciudad cada diez minutos. Por lo que acababa de hacer bien podrían entrevistarle y salir en la prensa local como “El vecino de la semana”. Sin embargo, lo más probable sería que le cayera un buen paquete. En el mismo instante en que sus ojos pasaban revista a todos elementos que componían su microcosmos personal buscando esa sensación de control, una pequeña rosa roja rodaba por encima de la mesita auxiliar y se precipitaba al suelo en un silencio sedoso, culminando en un impacto aterciopelado.

“…¡Pero qué recontrapelotudo…!" Don Eduardo anudó la correa de Diego a uno de los bancos de la terminal y junto a él dejó las maletas y la jaula. Miró a izquierda y a derecha, en todas direcciones hasta que lo vio. Un geranio. “Algo es algo”, pensó.

Después de dos horas de viaje hacia El Calafate por la Ruta 3, de la umbela de flores rojas apenas sí quedaban los peciolos. El erizo las devoraba mientras Don Eduardo dormía, abrazado a la jaula, con Diego enroscado a sus pies.

Se dirigían a El Calafate donde mañana recogerían a un grupo de cuatro españoles y a otro de tres venezolanos. Era su primer grupo de la temporada y su misión, manejar el jeep que llevaría, a los diez, durante más de tres días a través del Parque Nacional Tierra del Fuego; eso y darles buena conversación, cuidar de ellos y ayudarles en el proceso. Porque todos ellos llegarían ansiosos, llenos de expectativas -lo había visto antes-, pero a la vez ignorantes del gran trabajo personal que quedaba por delante: el supremo esfuerzo de encajar en su mirada inteligente un desastre natural, tan bello y tan triste a la vez.

Por fin un aire bullicioso anunció la llegada a la terminal de autobuses de El Calafate.
Una amapola roja en un pequeño prado junto al edificio de la Estación es todo lo que pudo encontrar. “¡La madre que te parió!”, espetó. Diego, la jaula y las maletas volvieron a esperar.

El olvido1.



Me apasiona  huir de los problemas, evadirme, no pensar en nada ni en nadie. Todo el día escuchando mi nombre, Susan, y la mayoría de veces pasa cosas absurdas e innecesarias, pero que mas da, la vida es así. Situaciones imprevisbles, sorprendentes, tristes, alegres...En definitiva la vida que todos hemos elegido y en la que todos estamos dispuestos a vivir. Por este motivo, cuando todo esto ocurre e invade mi espacio, mi vida, lo único creado por mi, cuando todo esto pasa, me encanta escapar a esta pequeña cabaña alejada en un pequeño pueblo a las afueras de la India, sin apenas nadie alrededor, aquí no se escucha nada, nadie pronuncia mi nombre, es como un diminuto paraiso en el que se escapan todo tipo de pensamientos, en este lugar, nadie piensa en nada...
Es un paraíso al que todo el mundo le gustaría escapar cuando los problemas le invaden, y yo, lo he encontrado.

miércoles, 30 de noviembre de 2011


La existencia… ya no sé si es bueno que yo siga existiendo.  Esta mañana al despertar, sentado en la cama me preguntaba si quizá mi viaje a las islas pudiera estar relacionado con los acontecimientos que después comenzaron a pasar… La verdad es que fui a la isla de Hierro hace unos meses a comprar un plato con dos asas. Sólo los fabrican allí. Y ya que estaba fui a darme un baño en el mar. Mientras me bañaba, un mosquito muy extraño me picó. Yo pensé ¡qué mala suerte tengo! porque soy alérgico a las picaduras de cualquier bichejo. Rápidamente salí del agua. Notaba que me estaba mareando y la picadura se hacía grande, grande, cada vez más grande. Supongo que estaría alucinando, porque vi cómo unos pequeños y extraños cangrejos se llevaban mi plato. Intente detenerlos pero caí desplomado.
Me desperté en el hospital. La enfermera me dijo que me había llevado una tal Esperanza, una chica que llevaba una guitarra. Desde entonces me pregunto ¿quién será esa mujer?
Cuando me subí en el avión deseé que esa maldita isla con sus malditos insectos se rompiera en mil pedazos y se precipitara hasta el fondo del mar… nunca debí pensarlo… porque ahora… Ahora el presente me demuestra una vez más que soy un gafe, que no debo salir a ningún sitio, que tengo que alejarme de todas las personas. Pero no se me va de la cabeza esa chica…; ni mi plato con dos asas que finalmente quedó perdido en la arena. No sé si debería volver a por él. 

¡Aics, qué gatete! 1


Sao se encuentra en una situación complicada: la isla tiembla y todo el mundo huye. Los temblores han provocado desperfectos en el pueblo, el logo del banco está boca abajo. Hay un extraño gas que hace escocer los ojos, todos los animales guiñaban los ojos... He visto un pollo guiñando el ojo, parecía que llevaba unas unidades de consumición de más, un pollico, un pajarico y un pingüino parecían guiñarme el ojo. Parece que ha pasado un gafe.
Anoche me acosté un poco turbada y soñé con Naranjito. Llegó en un ovni con unas antenas delanteras (como de rastreo) conducido por un niño clavo con la boquita pequeña y un ojo cucado. Cuando me he despertado, desayunando leche con mi gatete, he pensado en las vueltas que damos a lo largo de nuestra existencia….

jueves, 10 de noviembre de 2011

Las caras del Otro yo. Creación de Historias

La siguiente práctica relacionada con la historia del "Otro yo" parte del dibujo de nuestra cara a partir de las letras de nuestro nombre. Luego tenéis que pensar qué otra cosa puede ser este dibujo, para ya luego crear la historia.
Las etiquetas de esta entrada son "Caras" y "Creación de Historias".
Aquí os dejo la mía:
Según la clase puede ser una araña, un lago, una paella, una taza de café vista desde arriba...A partir de los elementos debéis crear la historia por grupos de 5-6 personas, relacionando vuestros personajes con los "elementos" que veis en la cara.
Luego el grupo deberá elegir el título de la historia. Esto lo veremos en la próxima clase.

Ejemplo:
"Como buen adicto al café, One se relame delante de una taza caliente. Sin embargo, esta vez encuentra unas figuras extrañas... ¿un mensaje? No entendía bien lo que quería decir. ¿Sejo?, ¿jeso? ¿es? ¿Sojéssss?... mil palabras le baliaban ante los bigotes...
De repente, alguien golpeo la Aldaba bruscamente... Quizá alguien me busca para dar un paseo...
Continuará...